ALICIA EN EL PAÍS DE INTERNET (BLOG CAMINO HACIA LA CUMBRE)

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 Os propongo hoy mi última colaboración en el blog de Womenalia.

Si hubiera que rodar hoy una nueva versión de Alicia en el País de las Maravillas bastaría con fijarnos un poco en lo que son capaces de hacer los objetos cotidianos interconectados a nuestro alrededor. Los tecnólogos han bautizado a esta revolución como el Internet de las cosas (IoT) y aseguran que sólo ha empezado. Es impresionante saber que, aunque esta tendencia esté tan sólo comenzando a asomar la cabeza, ya nos está conduciéndonos a un cambio fundamental en nuestra vida y nuestras costumbres.

Resulta cada día más habitual el entrar en un restaurante o en tu propia casa y observar cómo un grupo de personas, que incluso comparten mesa, están absortas mirando su dispositivo móvil desde el que tienen acceso e interconexión con esas mismas personas, con otras o con cosas. Son los primeros síntomas de ese Iot que supone que vivimos conectados entre nosotros y con las cosas.

Las cifras resultan muy gráficas. En el año 2020 habrá 26.000 millones de dispositivos conectados y 30 billones de dispositivos inalámbricos y oportunidades de negocio que supondrán 14,4 billones de euros a nivel global. Las máquinas estarán conectadas entre ellas, Machine to Machine (M2M), y habrá millones de apps en millones de plataformas. Cuatro de cada diez nuevos empleos corresponderán a este sector que supondrá el 21% del PIB. En pocos años habrá más dispositivos que conectar que seres humanos.

Según estimaciones recientes, estos nuevos negocios digitales pronto alcanzarán un volumen semejante al de añadir al mundo una economía como la de Estados Unidos. En cualquier caso, independientemente de las cifras de negocio y las oportunidades que se abren, lo cierto es que el Iot va a traer grandes avances en la vida diaria, las ciudades y la industria.

En el sector de la salud su efecto es revolucionario. Hace pocos meses se retransmitía en directo por internet a través de unas google glass una operación de rodilla de modo que se podía aprender cómo hacerlo en cualquier lugar del planeta y el cirujano podía consultar si tenía alguna duda y recibir consejos de especialistas que seguían la intervención. Existen ya también decenas de dispositivos wearables que te informan constantemente de tus constantes vitales, la frecuencia recomendada de tu medicación, tu ritmo cardiaco o tus problemas de piel lo que se utiliza para el deporte y la medicina. Se pueden utilizar también para pedir consejo en situaciones de emergencia en lugares remotos donde no hay medios y una consulta por internet en tiempo real puede salvar vidas.

En el día a día nos permitirá también tener nuestras mascotas conectadas y saber dónde están y si han comido o no; o llevar un dispositivo en el zapato con el que, dando un taconazo, llamas a un taxi; que un dispositivo en tu nevera te diga cuántos huevos tienes y su caducidad; tener un imán pegado en el frigorífico que, al pulsarlo, pides una pizza; que tu nevera sea también una cámara que te envía una panorámica de su interior al móvil lo que, hay que reconocer, resulta muy útil al llegar al supermercado. Los electrodomésticos estarán conectados y controlaremos nuestras viviendas a distancia y podremos encender bombillas desde nuestro móvil. Y si nos roban o perdemos ese móvil, una aplicación nos permite rastrearlo e incluso enviar una foto a quien lo encuentre avisando que lo estamos controlando. Y si alguien quiere retirarse de esta vida moderna y tecnológica a un pueblo tranquilo de unas decenas de habitantes, puede dedicarse a la agricultura pero con dispositivos interconectados que mantengan sus huertos en vanguardia.

El internet de las cosas nos cambia la vida, la industria y el planeta tanto que en una reciente jornada sobre Innovación en Madrid, los especialistas lo calificaban como una unión de la revolución francesa y la revolución industrial. Y el cambio es exponencial.

Empieza a ser un latiguillo la frase de “cada día nos despertamos en un planeta distinto”, distinto y fascinante.

 

 

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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