E-COMMERCE, EL COMERCIO VUELA

Una revolución pacífica se va a instalar en nuestras costumbres sin que apenas nos demos cuenta. Se llama e-commerce y lo impulsa la tecnología. Un hábito tan cotidiano y necesario para todos como comprar, se va a transformar por la gran revolución digital que llega a nuestra vida.

Los llamativos drones que podrían hacer entregas en 2015, según ha anunciado Amazon, son un ejemplo más de esa innovación en la que los players buscan la revolución en este mercado. La innovación no lo será sólo de tecnología o de apps que permitan la movilidad y trazabilidad del producto, sino también la innovación en la gestión, en sus procesos y en los servicios. Por eso, cada vez más, encontramos que grandes compañías hacen inversiones millonarias en algo tan fundamental como la automatización en la cadena de valor de la logística consiguiendo la optimización y agilidad de todo el proceso.

Y también encontramos innovación en la puesta en marcha de todo tipo de servicios para el consumidor, explorando en nuevas vías que ya no buscan sólo la satisfacción del cliente, sino el “engagement” hurgando en sus emociones para diseñar servicios que sean verdaderas experiencias para el cliente. Ejemplos hay muchos y cada vez más. Si una empresa como Rakuten está promoviendo una experiencia en Tokio para dar servicio de entrega al cliente en cualquier punto de la ciudad en un plazo aproximado de dos minutos, es porque el e-commerce es esa revolución que ya está aquí. Por la misma razón que Amazon ha instalado taquillas de recogida en el metro de Londres.

Es un buen momento para el comercio on line. La crisis está pasando de largo para este sector que ocupa a más de 200.000 personas y es probable que se alcancen las 500.000 en el año 2017. España se ha incorporado tarde a este mercado pero la tendencia al alza es sostenida. Un estudio de EAE Business school afirma que los españoles han aumentado sus compras en la red en un 50% en los últimos cinco años mientras que el resto de Europa ha sido de un 43,33% y en la zona euro un 38,71%. En la actualidad hay quince millones de compradores en nuestro país y el sector crecerá un 18% en 2017.

Una revolución cotidiana en la que influirán factores como la energía, los precios de las materias primas, la tecnología y el desarrollo político o los patrones de comercio y consumo por los que se estima que el comercio on line alcanzará el 40% del comercio total en Europa y un 30% en los países emergentes. Los comercios incrementarán el pago con móvil y la promoción en las Redes Sociales, así como la venta on line será la única línea de distribución que aumentará de modo significativo en las empresas.

Y las mujeres parece que tendremos un papel protagonista en este sector porque el 80% de las compras de las empresas son decididas por mujeres y un 89% de las mujeres profesionales se decantan por este tipo de operaciones.

VEREMOS OTROS AEROPUERTOS (1)

 

El aeropuerto Adolfo Suárez Barajas ha abierto recientemente el primer hotel dentro del recinto de sus instalaciones. No es lo que se suele presentar como un establecimiento “muy próximo”, a tiro de piedra de una terminal o en un radio muy cercano… como podrían definirlo algunos folletos de propaganda comercial para captar a viajeros que no quieren acercarse al centro de la ciudad para no perder tiempo. Es una instalación hotelera dentro del mismo aeropuerto donde puedes pasar la noche si tu vuelo sale muy temprano o donde puedes alquilar una habitación por unas horas para ducharte o descansar si tu transbordo es incómodo y donde, incluso, gestionan tu tarjeta de embarque.

Lo recordaba recientemente cuando un conocido comentaba que venía del aeropuerto de Lisboa y se había sentido inmerso en un enorme centro comercial del que también salían a los lados unas conexiones a las pistas para los aviones.

Son algunos indicios de las transformaciones que vamos a vivir a partir de ahora cuando viajemos porque el aeropuerto del futuro ya se abre paso como una de las claves de las ciudades también del futuro. Son otros ecosistemas que se vislumbran para  ciudades que deberán ser sostenibles.

Un reto enorme cuando sabemos que la población urbana aumenta dos personas por segundo, 600 ciudades producen el 50% del PIB mundial y en el 2030 más del 50 por ciento de la población vivirá en núcleos urbanos. Sólo en Europa, el tráfico aéreo se duplicará en ese 2030 de modo que los aeropuertos formarán parte de esa futura ciudad sostenible que se diseña en la actualidad.

BARAJAS8

Los datos nos ayudan a comprender nuestro mundo próximo. Un total de 2,2 billones de pasajeros utilizan cada año la aviación comercial y en el año 2020 puede haber una demanda de hasta 7 billones de viajeros pero con las condiciones actuales solo se podría satisfacer a seis billones. Y va a ser la tecnología la que va a permitir las transformaciones necesarias para conectar personas, objetos, procesos y sistemas, de modo que el funcionamiento de estos aeropuertos inteligentes futuros sea posible y más rentable.

Pero las mejoras tecnológicas no son suficientes. La clave es la conectividad que va a marcar el funcionamiento de todos los agentes de un aeropuerto y también su relación con los otros aeropuertos.

Airports Council Internacional considera que éstos deben adaptarse a las necesidades del crecimiento del número de viajeros y transformarse paulatinamente. En esa dirección, la conectividad será la esencia de nuestros aeropuertos. No importa el tamaño de los mismos ni el volumen de viajeros o de transporte de mercancías que abarquen. Ese es el core, la razón de ser de los aeropuertos en nuestro siglo. Y del mismo modo que ya vemos un hotel dentro del aeropuerto que nos permite no tener que hacer noche en un hotel próximo y nos ofrece un ecosistema autónomo, vamos a seguir viendo muchas transformaciones de esta infraestructura de transporte.

La importancia de la conectividad nos ocupa mucho tiempo a los gestores de los aeropuertos, a los partners, a los proveedores, a las compañías aéreas; y los inversores saben que es vital para sus futuras acciones y que va a determinar la profunda transformación que veremos en los aeropuertos conocidos por todos.