MI TIENDA ES LA RED

Acabo de ver en internet una demostración, de apenas unos minutos de duración, sobre cómo montar mi propia tienda on line. En este momento, cualquiera de nosotros puede tener una muy fácilmente. Se supone que no necesito conocimientos técnicos ni de diseño, que podré tener posicionamiento SEO, medición en google, versión móvil… Una propuesta muy golosa si me dedicara al comercio o quisiera iniciarme en el comercio on line.

Siempre me ha interesado el e-commerce y, como sigo las estadísticas, compruebo que no para de crecer. Casi un tercio de la población española ha comprado por internet a lo largo de 2013, entre otras cosas porque el 70% de los hogares españoles están conectados a la red y eso ofrece mucha comodidad para realizar gestiones.

De modo que Internet es ya nuestro centro comercial y muchas tardes de compras ahora son tardes en la red. No es que nuestro amigo comerciante vaya a desaparecer pero sí va a tener que cambiar y buscar la fórmula de compaginar su negocio on con el off. Va a tener mucha más competencia porque compite en todo el mundo veinticuatro horas al día todos los días del año y, sobre todo, deberá desarrollar una gran imaginación  porque ya no basta con tener el producto, ahora hay que personalizarlo, competir con una app, fidelizar con códigos y contraseñas individuales, aprender nuevas técnica de promociones que ya son objeto de cursos en las escuelas de negocio… y, a cambio, aprovechar innovaciones como los espacios de venta temporales (pop up), puntos de click and collect, o tecnología NFC para tarjetas contact less.

 E-commerce

Hay una revolución imparable en el sector del comercio con el e-commerce  que generará 330.000 millones de euros en Europa en el 2019. Concretamente el del sector moda aumenta a un ritmo de un 51,7% en el último año.

Cuando termine este año, en Europa Occidental, se habrán vendido  204.700 M€, en comercio on line, un 15% más que el año anterior. En España, en un año, las ventas por tarjeta se han duplicado y la mayoría son transacciones con el exterior. Vamos más despacio que otros países pero claramente al alza.

Y esa revolución en las ventas trae consigo otra referida a la relación con el cliente. El nuevo comercio implica una gestión nueva porque fidelizar a los clientes exigirá añadir valor con un buen uso de la información particular que proporcionan, con un sistema de trazabilidad excelente y nuevos sistemas de gestión de incidencias logísticas, nuevas formas de pago, capacidad de entrega en el mismo día, Big Data, oferta de constantes cambios tecnológicos y sobre todo una gestión internacional a la que este sector está abocado.

Lo dicho, nuestra pantalla de ordenador y del smart-phone son una tienda en el mundo fascinante.

TRANSFORMACIÓN DIGITAL, LA NUEVA ÉPOCA

En apenas unos días he recibido invitaciones para asistir a un congreso sobre la Transformación digital de las compañías, a otro sobre el Internet de las cosas (Iot), a un e-showing sobre nuevos modelos digitales, he conocido un  nuevo master para apoyar a los directivos a diseñar e implementar los nuevos modelos digitales de negocio… así que me resulta evidente que las compañías nos encontramos ya inmersos en la Transformación digital.

Lo primero que debe quedar claro es que éste es un proceso que no se puede elegir.  No es asignatura optativa. Tampoco una moda. Lo digital nos supera a una velocidad difícil de asimilar en ocasiones y si uno no lo asume con la rapidez necesaria, otros vendrán y lo harán por ti. En una encuesta entre 1500 directivos de 106 países, el 78% aseguran que la consideran fundamental.

¿Qué está ocurriendo o debería ocurrir en nuestras compañías al respecto? Algunas pinceladas al respecto.

En un reciente congreso en Madrid sobre  esta materia, un ponente de apenas dieciocho años pedía a los mandos intermedios más colaboración con los más jóvenes y más apoyo para sus ideas novedosas. Una llamada de atención a los más reacios a reciclarse.

Los directivos entienden que la tecnología nos ha conducido a esta Transformación denominada nuevo Renacimiento que nos lleva a otra época en la que la organización cambia. Ya empieza  ser habitual la figura del Chief Digital cuya función principal es empujar esa Transformación dentro de su compañía y cuya principal dificultad es modificar la cultura y la mentalidad, ser el “contagiador” de unos cambios que ya no se pueden elegir. Ese líder aborda todo el proceso desde una Estrategia digital porque no se trata de digitalizar los procesos convencionales sino de crear otros  nuevos en un entorno digital propio.

La nueva tecnología  nos lleva a otros modelos de negocio donde el protagonismo del cliente es cada vez más relevante porque nos obliga a mantener una relación muy transparente con él. Si tenemos en cuenta que hace relativamente poco tiempo que comenzamos a utilizar teléfonos móviles y ya se nos amontonan nuevas propuestas tecnológicas –  NFC technology,  The Internet of Things,  RFID Technology,  VLC Technology,  iBeacon Technology, por citar algunas- deberíamos entender el tío vivo en el que nos movemos ya todos.

Nos vemos en la situación de tener que mantener  nuestro negocio actual y al mismo tiempo abordar nuevos modelos digitales habilitados para plataformas digitales y todo con visión a largo plazo.

De todo ello depende nuestra reputación digital de la que hablábamos en este mismo blog  hace unas semanas, algo fundamental ya para las compañías porque puede dar la vuelta al negocio en un brevísimo espacio de tiempo. Ese mundo digital es un enorme escaparate de nuestro trabajo, de nuestros productos y servicios y nos obliga cada vez más a ser excelentes y transparentes apoyándonos siempre en la tecnología. Es un universo muy exigente pero nos permite escuchar directamente a nuestros clientes y en ocasiones nos trastoca porque a menudo el usuario/cliente está más desarrollado que el proveedor.

En otra ocasión hablaremos del Iot, del internet de las cosas que va a revolucionar nuestras vidas cotidianas porque la tecnología transforma todo a su paso y hay que aclimatarse a su velocidad. Entramos en la era digital del siglo XXI.

“Por cada puesto de trabajo que desaparece en el mundo “tradicional” se crean más de 2,6 en el digital”

 

Astrid Collet  septiembre de 2014

En APD

Silvia Leal, Doctora, experta en innovación y Nuevas Tecnologías. Asesora de la Comisión Europea (Agenda Digital, e-Skills, e-Leadership, Digital Entrepreneurship). Directora Académica de Programas de Innovación y Tecnología (IE Business School). Portavoz de la Asociación de Técnicos de Informática Española (ATI). Miembro del Consejo Asesor de CIONET (Red de influencia del campo tecnológico) y Thinking Heads (Canal Digital). Es además consultora, conferenciante y autora del bestseller Ingenio y Pasión (Lid Editorial). Ha sido recientemente reconocida como una de las 10 expertas más influyentes de España. El jueves 16 de Octubre en Homenaje Pyme hablará sobre E-leadership, claves para el liderazgo digital en las Pymes.

¿Qué es un e-líder?

E-líderes son todos aquellos (personas o empresas) que apuestan por innovar con las nuevas tecnologías y que además inspiran a los demás para que sigan su ejemplo, para que innoven en digital.

¿Cómo incentivar y lograr que las pymes tengan e-líderes?

En mi opinión, una fórmula muy eficaz es poner los números encima de la mesa. De acuerdo a un reciente estudio publicado por PITEC (Panel de Innovación Tecnológica), para una empresa media y representativa de nuestro país (en pocas palabras, una pyme), incrementar en un punto el gasto en innovación permite que las ventas anuales crezcan un 3,7%. Este efecto se incrementa en función de la intensidad tecnológica de la compañía. Por ejemplo, en sectores de alta tecnología el impacto es casi el doble (7,9%). Con unas estadísticas tan potentes, ¿hacen falta más razones para incorporar e-líderes? En otras palabras, ¿hacen falta más razones para incorporar personas capaces de innovar con las nuevas tecnologías? Aquellas pymes que se atrevan a hacerlo saldrán muy reforzadas de la crisis.

Si las tecnologías son el futuro del mercado laboral ¿Crees que si las personas se instruyen en innovación y liderazgo el panorama de España pueda girar en otro sentido?

Por cada puesto de trabajo que desaparece en el mundo “tradicional” se crean más de 2,6 en el mercado digital. Sin embargo, el número de matrículas en estudios TIC sigue bajando de forma generalizada. En el caso concreto de España, durante los últimos años han bajado cerca de un 40%. Por ello, la Comisión Europea alerta de que en el año 2015 entre 505.000 y 864.000 vacantes en este terreno no podrán ser cubiertas. ¿Pueden ser más claras las estadísticas?

Tenemos delante de nosotros una gran oportunidad para luchar contra las cifras de desempleo que todavía nos asolan. No podemos dejarla pasar. La innovación y las nuevas tecnologías pueden marcar ese punto de inflexión que tanto tiempo llevamos esperando.

¿Tres consejos que les darías a las pymes a la hora de emprender un negocio?

Sin duda, mi consejo sería interiorizar fuertemente este trinomio: ingenio, pasión y tecnología. Es una fórmula infalible.

Empezaré por el final. El mundo es digital. Si vamos a emprender no podemos olvidarlo. Por ello, incorporar la tecnología como parte del ADN de la actividad emprendedora será el primer paso para asegurar un negocio sostenible en el tiempo.

El segundo consejo está ligado al ingenio. No siempre es necesario innovar de forma disruptiva. El que pueda que lo haga, perfecto, pero también podemos apostar por las pequeñas innovaciones en el día a día. ¿Quieres innovar? Aprende a agudizar el ingenio como parte de tu estilo de vida, y la innovación será tan solo cuestión de tiempo.

Para terminar, por supuesto, la pasión. Está estadísticamente demostrado, la pasión es el elemento que explica el 35% de nuestro éxito en cualquier acción que emprendamos. Por ello, si decidimos lanzar un negocio, no podemos dejarla fuera, será lo que marque la diferencia.

¿Qué crees tú que hace que una pyme tenga éxito o no?

Esta es precisamente la pregunta central sobre la que estamos trabajando en el proyecto e-Leadership de la Comisión Europea, proyecto en el que nos hemos enfocado en aquellas pymes que, a pesar de la crisis y sus turbulencias, han crecido como mínimo un 20%.

¿Las conclusiones? Hasta ahora, muy claras: la clave del éxito son las personas que la forman. Las pymes que triunfan son aquellas que incorporan e-lideres en todos sus niveles organizativos, y que incorporan la innovación digital como una parte natural de su día a día.

¿Los casos exitosos, qué consejos les das para que perduren en el tiempo y se mantengan en vanguardia?

El trinomio ingenio, pasión y tecnología es también muy valiosa para estas empresas. Aplicarlo con éxito les ayudará a poner a funcionar la maquinaria innovadora al máximo rendimiento.

Sin embargo, les diría además que no se confíen. Vivimos un apasionante momento de aceleración histórica que trae consigo muchísimas oportunidades que no debemos escapar, y para hacerlo, hay que estar alerta, vigilante, cada día.

 

SMARTS CITIES: LA CARRERA

La carrera ha comenzado. La competición de las ciudades inteligentes, las que quieren ser las primeras en convertirse en “Smart cities”, ciudades del futuro. En esa carrera se busca el equilibrio entre el progreso, la competitividad y el ahorro de costes. Deberán ser ciudades sostenibles sin elección. En ellas la economía, la Administración pública, la vivienda, la movilidad, las comunicaciones… deberán enfocarse a esa sostenibilidad basada en las nuevas tecnologías.

Los servicios inteligentes y la sustitución de actividades físicas por virtuales pueden contribuir al ahorro energético imprescindible. Para establecer cientos de millones de conexiones inalámbricas por ejemplo en Europa serán necesarias fuertes inversiones en tecnología avanzada y parece evidente que deberá haber un acuerdo entre las administraciones y las empresas para afrontarlas.

Los que trabajamos inmersos en los avances de la tecnología y en la innovación, nos planteamos desde hace tiempo los cambios futuros porque, entre otras cosas, habrá que producir suficiente energía para abastecer las ciudades, 600 de las cuales generan el 50% del PIB mundial y consumen el 75% de la energía global. Nos preguntamos también cuál será el futuro de las urbes que agruparán a más del cincuenta por ciento de la población mundial y al 75% en el año 2050.

Llueven las innovaciones, las soluciones tecnológicas como las de tecnología inalámbrica, la logística inteligente, las apps… que deben cambiar el aspecto y el funcionamiento de nuestras ciudades, pero, sobre todo, la vida de sus ciudadanos. Las tecnologías QR o BIDI, una evolución de los clásicos códigos de barras, localizados en marquesinas, internet o supermercados, entre otros emplazamientos, se podrán leer a través de los Smartphone para obtener información inmediata sobre características de edificios, estado del tráfico, marcas… etc. La virtualización que permitirá cambiar los lugares físicos por enclaves virtuales aportará calidad de vida y reducirá las emisiones de Co2 a la atmósfera.

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Las ciudades inteligentes estarán habitadas por ciudadanos inteligentes, no solo activos sino también proactivos y emprendedores que evolucionan con las TIC, conectados, responsables, informados y exigentes. Ciudadanos que con ese Smartphone participarán en la gestión de la ciudad enviando informaciones de las incidencias en las calles, realizarán una transacción con su banco, pagarán el agua y el transporte público, accederán de forma electrónica a todos los servicios públicos, y pedirán una cita sanitaria mientras hablan con hologramas publicitarios.

Con millones de datos interconectados y la tecnología más avanzada a su disposición se van a convertir en ciudades intuitivas, sostenibles, más cómodas y seguras; con domótica generalizada, con contadores inteligentes, en las que se impondrá una e-Administración totalmente al servicio del ciudadano que podrá realizar todos sus trámites a distancia. Urbes donde podremos contar los kilómetros que hacen los niños hasta llegar al colegio, donde habrá geo localizadores para aparcamientos, camiones híbridos de recogida de basura, autobuses urbanos híbridos, sistemas automáticos de tratamientos de equipajes, edificios sostenibles, redes inteligentes para detectar cuántas personas hay en un edificio, tráfico intermodal, sensores de movimiento para que la iluminación pública se encienda solo al paso de las peatones, avenidas inteligentes con fibra óptica y electrónica, marquesinas con placas solares que ofrecen venta de billetes o información,  hospitales sin papeles…

Una inundación de tecnología, que nos promete hacer nuestras ciudades sostenibles, ya se cuela por nuestras calles.

 

LA BUENA FAMA DIGITAL

Está claro que la revolución en la que estamos inmersos en la actualidad es la transformación digital. Sin duda es una revolución que se acelera de forma exponencial fruto de las constantes innovaciones tecnológicas y digitales que entran de lleno en nuestras vidas y las modifican. Y porque todos estamos en la red. Queramos o no. Si tienes un teléfono móvil (y es algo que se tiene hasta en los lugares más deprimidos y en vías de desarrollo), estás conectado. Y no puedes ponerte de perfil, no puedes obviarlo ni ignorarlo por muy reacio que puedas ser a los cambios. No hay por qué hacerlo, porque lo cierto es que nuestro mundo digital nos ofrece innumerables posibilidades de progresar.

En el entorno digital, todos tenemos un altavoz y un marco donde hacernos visibles. Al igual que ocurre en este ámbito con la visibilidad de las personas, sus perfiles, sus hobbies, relaciones o actividades, sucede con las compañías. Ese eco de cualquier información nuestra también se puede dar con la de las empresas. También la reputación de nuestras organizaciones es digital y como directivos tampoco podemos ponernos de perfil en este área porque es algo que nos conviene controlar antes de que nos controle a nosotros.

Hoy todos estamos a un clic en una red social, que puede ser viral en minutos, con el que se perjudique gravemente nuestro producto o nuestra empresa. Un cliente, usuario de RRSS, puede perjudicar nuestro trabajo  en un muy breve espacio de tiempo. La velocidad, ahora, es muy importante. De modo que tenemos que entender que nuestra Reputación ya no sólo está en la publicidad, las encuestas, el informe de ventas o los medios de comunicación tradicionales. Por ello, es importante entender cuanto antes que ya no se puede controlar o dirigir como veníamos haciéndolo hasta hace bien poco. Tenemos una reputación digital que puede llegar a tener una enorme fuerza pero que, bien gestionada, puede generar una inercia ciclópea. De hecho, hay compañías que basan una parte de su gestión diaria en el feedback que reciben de los usuarios, tanto en ventas como online, con el que definen nuevos productos en muy breves espacios de tiempo.

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Como nuestra reputación convive con la de los demás,  también en la red, han surgido ya las herramientas para medirlas y compararlas, para identificar áreas de mejora. Índices que la controlan trimestralmente,  con seguimiento mensual. Una de sus primeras conclusiones es que la mayoría de las compañías en este país descuida precisamente su “fama” digital de modo que conceptos tradicionales ligados a la buena reputación corporativa como ética, innovación o gestión del talento tienen una visibilidad prácticamente nula en la imagen digital de las mismas. Tampoco se suele trabajar la reputación digital más allá de la creación de una página web y cierta presencia en las Redes Sociales más populares.  El índice mide los aspectos positivos y negativos lo cual señala direcciones en la gestión a los responsables de las organizaciones.

Éstos son algunos de los grandes desafíos que nos trae la transformación digital que nos está tocando vivir. Probablemente por eso cada vez más los especialistas de la red quieren convencernos de que la reputación o es digital o no es reputación.

 

SÍ QUE NOS GUSTA LA TECNOLOGÍA

Este post es a propósito de las mujeres y las TIC Y lo primero que me gustaría decir es que a las mujeres también nos atrae la ciencia y la tecnología y todas las posibilidades que ofrece de mejorar las empresas o la sociedad. Pero, al parecer, en este campo, la realidad que vivimos plantea algunos desequilibrios. Lo que a muchos nos parece evidente, en el día a día se ha plasmado en un reciente estudio de la UOC “Género, ciencia y tecnologías de la información” que resalta la escasa presencia femenina en los ámbitos de la ciencia, la ingeniería y la tecnología. Sus autores consideran que el camino de chicos-tecnología/chicas-ciencias sociales se establece prácticamente desde el colegio y es difícil de romper.

Por otra parte, un estudio también reciente del Instituto Ferial de Madrid, refleja que la presencia de las mujeres en las TIC disminuye según sube la categoría profesional. En puestos operativos representan el 40%; en los técnicos, el 24%; en los mandos intermedios, el 20%, y llegamos a la dirección, con un 11%.

Pero también es cierto que esto ha comenzado a cambiar, que aumenta el número de directivas en las TIC y también que hay llamativas excepciones en el mundo de la tecnología, mujeres que consiguen grandes éxitos en este área como es el caso de Ana Maizquez, tercer premio a la mujer más innovadora de la unión Europea en 2014 por su trabajo en neurociencia. Leía recientemente que eta ejecutiva dirige una empresa, de ámbito internacional, especializada en la investigación e innovación ligada al espacio y la neurociencia. Trabaja con éxito en tecnologías que leen la actividad cerebral y la estimulan con aplicaciones para detectar crisis epilépticas o estados cerebrales en una sala de urgencia, en programas para niños con hiperactividad, inyecciones de corrientes eléctricas para una más rápida recuperación después de un ictus, o una plataforma de telemedicina. Abre horizontes a interaccionar con la mente y asegura que la estimulación cerebral va a ser un campo con mucho futuro. Como en el caso de muchos emprendedores, su peripecia personal ha pasado por alguna quiebra.

Contamos por tanto con aportaciones brillantes de las mentes femeninas a la vanguardia en tecnología desde aquellas pioneras tan desconocidas como Ada Lovelace, hija del poeta Lord Byron, creadora del primer programa informático de la historia o Edith Clarke que en 1921 patentó una calculadora gráfica utilizada para solucionar problemas sobre líneas de transmisión eléctrica.

Para que esos casos puntuales crezcan en nuestro tiempo, la Comisión Europea ha creado una asociación con diferentes organismos involucrados en este campo que debe corregir los porcentajes muy bajos de mujeres interesadas en trabajar en el sector digital porque considera que si el número de mujeres igualara al de hombres, el Producto Interior Bruto europeo podría crecer cada año unos 9.000 millones de euros.

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EL VERANEO DE LOS AEROPUERTOS

Empieza a ser típico y tópico el asunto de las buenas estadísticas anuales de los aeropuertos españoles. Y es precisamente en estos meses de verano cuando más evidenciamos el aumento del tráfico en nuestras instalaciones aeroportuarias. Es el veraneo, cada vez más concurrido, de los aeropuertos españoles.

Un total de 110,32 millones de pasajeros han pasado por los aeropuertos de la red de Aena de enero a julio, lo que supone un 4,1% más respecto al mismo periodo de 2013. En ese plazo de tiempo se han operado más de un millón de vuelos, un 2,4% más y el tráfico de carga ha aumentado en un 8,3% respecto al año anterior. Además, las previsiones siguen al alza puesto que en Europa el tráfico aéreo se duplicará en 2030.

Por todo ello se trabaja en Innovación, seguridad, eficiencia energética, aumento de movilidad, y cuidado medioambiental para mejorar los aeropuertos del futuro lo que se traducirá en innovaciones que iremos constatando como usuarios en muy poco tiempo. Se investiga constantemente, por ejemplo, en sistemas de seguridad en las pistas, en nuevos dispositivos en el handling de carga, en combustibles limpios, en una mejor gestión de equipajes y de carga, en sistemas para incrementar la seguridad, y todo ello apoyándonos en la tecnología que nos ayuda a mejorar la movilidad de pasajeros y mercancías, y la eficiencia energética para conseguir infraestructuras sostenibles.

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Muchas personas trabajan en los aeropuertos para su mejora donde no se les ve, pero el resultado de sus innovaciones y de su gestión sí se verá en los espacios de los viajeros que van a vivir un paso cada vez más rápido por estas instalaciones y, además, mucho más placentero.

Pronto los viajes serán seguramente más sencillos porque las nuevas puertas de auto embarque permitirán a las personas escanear sus tarjetas de embarque y acceder a los aviones sin supervisión del personal de embarque; será muy difícil perder el equipaje cuando cada maleta tenga un chip con una identificación por radio frecuencia o se apliquen nuevas tecnologías al etiquetado de equipaje a través de quioscos destinados para ello. Alguna línea aérea ya ha dispuesto tablets que se conectan de forma inalámbrica al sistema de reservas de la compañía con lo que la tripulación ya puede procesar algunas operaciones sin los ordenadores de los mostradores. Habrá más seguridad con scanners que reconocerán a los pasajeros instantáneamente. Éstos podrán entregar sus equipajes en treinta segundos directamente o se podrá personalizar una identificación digital de los equipajes manejándola desde un Smartphone.

Y si estás aburrido, siempre puedes ir a hablar con los hologramas que te solucionan las dudas con una sonrisa y te dan la bienvenida a la ciudad.

UN SALUDO A LOS DRONES

 

Empieza a resultar muy interesante todo lo que sucederá sobre nuestras propias cabezas gracias a la tecnología. No me refiero a los lejanos y sofisticados satélites sino a los drones que ya forman parte de nuestro vocabulario y, parece que muy pronto, de nuestra vida diaria ya que han sido regulados por el gobierno este mes de julio.

Me “vienen a la cabeza” estos aparatos porque, según parece, el ejército de EEUU comienza a utilizarlos para proporcionar acceso a la red wifi a sus tropas en lugares de difícil acceso y para ello se han desarrollado pequeñas antenas que operan en la alta frecuencia de la banda de ondas milimétricas Aunque lo más interesante en realidad es que los drones han pasado de ser un invento militar, utilizado como armas guiadas por radio desde la Segunda Guerra Mundial, a ser un artilugio cotidiano. De hecho, leo que “Google y Facebook juegan en la estratosfera su último pulso: crear una red de ‘drones’ que surta de conexión a las zonas más remotas del mundo” al tiempo que Amazon ya avisa que llamará a nuestras puertas para hacer entrega de los pedidos on line.

En realidad, los drones abren múltiples posibilidades de carácter filantrópico, pero también, sin duda, comerciales y de negocio. De hecho, he encontrado toda una relación de pistas de lo que ya está en marcha sobre nuestras cabezas: son útiles en operaciones de rescate y salvamento; realizan mapas en 3D; generan fotos aéreas; son guías/escoltas para estudiantes en campus universitarios complicados; sirven para la prevención de incendios; ayudan a controlar los cultivos; también las multitudes; son ayudantes de la policía; ruedan películas; recientemente una casa de moda en Italia los utilizó en desfiles grabando desde el techo… Y con sólo algo más de tiempo serán los carteros de la Administración para los ciudadanos y según se anuncia, previsiblemente el próximo mes de septiembre ya se comenzará a comercializar algunos minidrones, en realidad costosos juguetes.

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Foto: National Geographic.

La tecnología nunca se detiene y ya se fabrican drones terrestres y acuáticos. Los hay grandes o del tamaño de una libélula. Son artilugios que pesan entre dos y veinticinco kilos. Los hay plegables de apenas 450 gramos y del tamaño de una Tablet. Los hay, a modo de juguete, de apenas 60 euros… y ya hay compañías que han entrado en este mundo sin pensárselo dos veces, como General Motors, Siemens, etc.

Aunque su origen y paternidad es difuso, lo cierto es que su amplísima evolución es ya una excelente noticia para la industria. Tan buena que según la Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos No Tripulados, la industria de aviación no tripulada podría generar en Estados Unidos cerca de 70.000 empleos en los próximos tres años, y una cifra muy importante de ventas. Otra aparente ventaja es su coste según la utilidad que se le de porque, por ejemplo, un helicóptero tradicional es entre 30 y 60 veces más caro.

Mientras continua el debate sobre todo lo que hay que regular, como el derecho a la intimidad, el control de su uso que puede ser positivo o delictivo, o la regulación en espacios de aeropuertos, la Unión Europea ya ha informado de que habrá una normativa en el 2016 para que formen parte del espacio aéreo europeo.

Mirad hacia arriba; pueden estar ocurriendo muchas cosas!!!.

 

 

VEREMOS OTROS AEROPUERTOS (Y 2)

La industria de la aviación siempre ha sido vanguardia en innovación. Los cambios, el enorme crecimiento del tráfico aéreo, o la investigación han modificado siempre el funcionamiento de su ecosistema. Y, en estos tiempos, cada uno de los players tendrá que acelerar la transformación de su producto y su gestión para adaptarse a las exigencias de los futuros viajeros o visitantes.

Estas mini ciudades tendrán que ser más operacionalmente eficientes, respetuosas con el Medio Ambiente, seguras. El plazo que los organismos internacionales prevén para experimentar esos grandes cambios necesarios es de veinte años. Tiempo para que aquel lugar mágico para muchos de hace algún tiempo cambie y se adapte a los condicionantes de un tráfico y un comercio con países emergentes que están modificando mucho las balanzas en el mundo.

En ese tiempo habrá mejoras tecnológicas para una mejor gestión del tráfico aéreo; la tendencia a la automatización disminuirá los requisitos para la estancia del viajero en el aeropuerto y reducirá su tiempo de permanencia en estas instalaciones al tiempo que éste cada vez será más exigente con qué información se da sobre él y a quien.

Las organizaciones internacionales de gestión de aeropuertos han hecho sus encuestas e investigaciones y creen que los viajeros estarían dispuestos a permanecer incluso más tiempo en los mismos si se les presenta una oferta de ocio y servicios adecuada y atractiva, según un estudio de Amadeus. Ya no se irá a padecer sino a disfrutar esas horas a la espera de tu vuelo.

Sin caer en la idea de “tormenta perfecta” que algunos utilizan a propósito del futuro de nuestros aeropuertos, éstos van a vivir unas fuertes corrientes que los van a transformar en mini ciudades que buscarán ser autosuficientes. Habrá cerca estaciones de autobuses, transportes que faciliten la intermodalidady una enorme oferta de servicios y ocio.

Aquellas pequeñas instalaciones para pocos viajeros que, por lo general, pertenecían a una élite han evolucionado hacia la realidad de estos grandes contenedores para millones de pasajeros de toda clase y condición social. Son enormes lugares de intercambio de un mundo global con ciudadanos globalizados que contribuyen constantemente a la transformación de las sociedades y los países. Son, cómo no, generadores de grandes beneficios en la sociedad y en las ciudades en las que se localizan y cada vez más por la incidencia de las áreas comerciales y de negocios que propician y que cada vez tienen más peso en las cuentas de explotación.

BARAJAS7En otros lugares menos visibles de estas instalaciones tiene lugar el tráfico de carga aérea. En el conjunto de la red de Aena (46 aeropuertos y 2 helipuertos) ha crecido nada menos que un 10,2% en el primer trimestre de 2014, hasta alcanzar las 163.770 t. Exclusivamente en el mes de marzo, el aumento interanual fue aún mayor, de un 14% respecto a marzo de 2013, hasta las 60.667 t.

Los sistemas de campo en vuelo, los sistemas de navegación aérea, la gestión de carga, la gestión, supervisión y el almacenamiento temporal del equipaje es parte del negocio de Infraestructuras Logística y Automatización y son ámbitos esenciales en ese futuro tecnológico y sostenible. Para ello será fundamental focalizar los esfuerzos de innovación en seguridad, eficiencia energética, aumento de movilidad, cuidado medioambiental e infraestructura sostenible.

Los aeropuertos inteligentes y sostenibles del futuro, con su información compartida, mejoran el servicio que dan a pasajeros, líneas aéreas y otros clientes, las operaciones en tiempo real, la adaptabilidad, disminuyen el coste de los servicios de entrega, y aumentan las posibilidades de negocio para el aeropuerto, líneas aéreas y socios de negocio como los operadores de transporte.

La conectividad define el aeropuerto del futuro que conecta una red multimodal de transporte con los pasajeros, la información y el comercio. Esto lo hace útil para la comunidad y multiplica la rentabilidad de la región donde se encuentre. Estamos ante un nuevo marco de referencia con un enorme potencial para el crecimiento. La cita es dentro de veinte años pero ya ha comenzado.

EL TSUNAMI DE LA REVOLUCIÓN DIGITAL

 

Alejandro Maceira

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, PDD por Euroforum y Máster en Innovación y Empreneurship y en Digital Business por ESADE, Fernando Rayón acumula una dilatada carrera como directivo en gestión del agua, a nivel nacional e internacional. Actualmente es Director de Innovación de Negocio de Agbar/Aqualogy, con especial foco en “Smart Cities” y economía digital. Pocas voces más autorizadas podríamos encontrar en el sector del agua para arrojar luz sobre el camino hacia la gestión inteligente y las consecuencias de la revolución digital.

AGUA

Pregunta.- En primer lugar vamos a ocuparnos del concepto: ¿hemos explicado bien en qué consiste una Smart City?

Respuesta.- Pues yo creo que sí. Pero aún parece confuso porque lo han explicado muchas personas e instituciones diferentes, con muy distintos intereses y puntos de vista. Y así, aunque cada una de ellas lo haya explicado bien, lo ha hecho según su propia visión. Y como el mundo es grande, con muchas y muy diferentes ciudades, y cada una con muchos y muy diferentes actores, las explicaciones que se dan son necesariamente muy dispares, lo que produce cierta sensación de confusión en los receptores del mensaje.

Eso causa que haya muchos especialistas que se esfuerzan en concretar y llegar a una definición estándar, objetiva, cuantificable y única para todo el mundo. Pero, con todos mis respetos, yo creo que es un esfuerzo con escasa garantía de éxito porque, como es sabido, vivimos tiempos líquidos, en los que las fronteras conceptuales son cada vez más difusas y la tendencia imperante es más hacia la personalización y la customización que hacia la creación de esquemas rígidos, válidos para todo el mundo y en todo momento. Además, los que nos ocupamos de cerca de este concepto en particular, y de la innovación en general, sabemos perfectamente que los nuevos conceptos cada vez tienen una vida más corta y son rápidamente sustituidos por conceptos más nuevos aún, y así sucesivamente. No sería por tanto de extrañar que se reemplace el concepto de smart city por otro nuevo antes incluso de haber conseguido una definición estándar.

“Una acción será smart siempre que proponga soluciones inteligentes y elegantes para los problemas de los ciudadanos en sus ciudades”

Dicho esto, creo en todo caso que estamos en un viaje como el de Ítaca, en el sentido de que todo esfuerzo de sistematización, cuantificación y objetivación del concepto, generará resultados creativos y válidos para ayudar a seguir avanzando en la mejora de la ciudad y de la vida en ella, aunque no se llegue al objetivo último de definir precisa y exactamente qué es una smart city. Y por tanto es también muy conveniente seguir con esos esfuerzos.

En definitiva, soy partidario de dejarle al concepto la elasticidad que naturalmente tiene, y de alentar y admitir en él los esfuerzos y los resultados de todos los actores interesados en mejorar las ciudades, aprovechando del concepto toda la fuerza y la capacidad de mejora que incorpora dentro de esa elasticidad.

Con toda seguridad la respuesta vaya en la pregunta ¿Es una acción de marketing, un paquete de herramientas o una filosofía para la construcción de ciudades del futuro?

En mi opinión es todas esas cosas y muchas más, como se puede deducir de mi respuesta anterior. Y hay que reconocer también que, en no pocas ocasiones, no es otra cosa que puro humo y mareo de perdiz. Y, en estos casos, será lógicamente el buen juicio de los ciudadanos el que acabará aprobando, ignorando o cuestionando abiertamente las aplicaciones pretendidamente smart que se hayan hecho en su ciudad.

P.- ¿Qué define una acción para que pueda considerarse Smart?

R.- Esta pregunta también obtendría muy diferentes respuestas en función de la personalidad y los intereses del entrevistado. Un tecnólogo hablaría probablemente de la aportación de la inteligencia que cabe esperar de los sistemas informáticos y de comunicaciones. En cambio, un ciudadano de a pie probablemente lo hiciera trayendo a colación cómo enfoca su ciudad la mejora de su calidad de vida y la de los suyos, etc.

Ahora bien, como es sabido, el significado de la palabra inglesa incorpora componentes de inteligencia y de elegancia. Y, según eso, una acción será smart siempre que proponga soluciones inteligentes y elegantes para los problemas de los ciudadanos en sus ciudades, de forma que éstas sean cada vez más atractivas para vivir y tengan un mejor desarrollo social, ambiental y económico.

La revolución tecnológica está en marcha: la forma en la que nos comunicamos, llevamos a cabo las acciones más cotidianas o participamos en la sociedad están cambiando a pasos agigantados ¿Existen riesgos de una extrema dependencia a la tecnología y el internet? Es evidente que esa dependencia ya existe. Una caída significativa de Internet tendría hoy probablemente un efecto tan grave o más que una caída significativa en la provisión de energía o de agua o de cualquier otro servicio básico. En un mundo cada vez más tecnológico y conectado, los servicios de las ciudades se vuelven a la vez más sofisticados y más vulnerables a emergencias. Y a ello se suma el eventual aumento de riesgos extremos por efecto del calentamiento global y otras causas tanto naturales como artificiales. Por ello, cada vez se va a tener que prestar mayor atención al concepto de resiliencia de las ciudades, es decir, su capacidad para superar con éxito situaciones de emergencia extrema. En mi opinión, la resiliencia es uno de los valores fundamentales de toda ciudad que quiera considerarse smart, y lo será cada vez más. Y, curiosa y simultáneamente, la tecnología e Internet, por sus propias naturaleza y capacidad, van a jugar un papel fundamental en la mejora de la resiliencia de nuestras ciudades.

P.- Háblenos del concepto Citiness.

R.- Citiness es un concepto creado y desarrollado con mi equipo en Aqualogy que pretende ser comprensivo de la esencia de lo que es ser ciudad para un ciudadano del siglo XXI: un ciudadano que quiere vivir en una ciudad segura, confiable, atractiva para el talento y sostenible social, económica y ambientalmente. Una ciudad, en definitiva, competitiva en el mundo de hoy, a la que la gente quiere ir a vivir porque puede encontrar mejores oportunidades de desarrollo personal, profesional y familiar, y un mayor bienestar.

Así, bajo el prisma Citiness, el reto de las smart cities es conseguir que la tecnología y la innovación se pongan al servicio de ciudadanos y demás actores y responsables urbanos, para impulsar una ciudad agradable para vivir y competitiva económica, social y ambientalmente. Ahora bien, Citiness no es un concepto teórico. Es una idea-fuerza en cuya aplicación práctica Aqualogy vierte su experiencia más que centenaria en la gestión de servicios urbanos. Y la complementa con diferentes iniciativas de innovación abierta, para ganar actividad y posicionamiento en el contexto de la smart city de gestión integrada. El enfoque Citiness pretende así configurar soluciones desde una perspectiva integradora, en la que la tecnología y la economía digital tienen mucho que aportar, pero siempre desde la perspectiva de las necesidades de los ciudadanos.