¿COMPARTIRÍAS TRABAJO?

 

Que estamos inmersos en un claro proceso de transformación es algo que queda de manifiesto cuando observamos los cambios que se están produciendo en todos los órdenes, ámbitos y aspectos de la sociedad actual. Ya no parece una locura decir cosas como que ‘la propiedad de muchas cosas materiales se acaba’, cuando comprobamos que los jóvenes comparten o alquilan coches o casas con total naturalidad. Tampoco parece extraño decir que se está produciendo una ‘mutación del trabajo’, que encuentra otros espacios más allá de las instalaciones corporativas -teletrabajo, coworking-. O que la disminución del trabajo, consecuencia de la automatización y robotización, obligará a la búsqueda de nuevos empleos. Pero hoy quiero tratar otro nuevo cambio vinculado al trabajo y que apunta a que es posible que nos encontremos ante un fin del trabajo tal y como lo entendemos hasta la fecha.

Y me refiero a la idea del trabajo compartido, al ‘jobsharing’ que empieza a ser algo cada vez más mencionado.

Traducido al día a día significa que un mismo puesto de trabajo es responsabilidad de dos personas. Así, en un primer momento, suena complicado cuando se trata de asumir responsabilidades, o de ser creativo, o de tener iniciativas, o de recibir reconocimientos, o de negociar contratos… También está incluido, claro está, el asunto de la remuneración que tendrá que tener un volumen suficiente como para compensar a las personas que lo asuman.

En Europa existe ya esta modalidad de trabajo en sectores como la política, banca, y medios de comunicación y, por lo general, en puestos de responsabilidad, de dirección de departamentos. Suiza, Reino Unido, Alemania y también Australia son algunos de los países que ya se han lanzado al jobsharing tanto en la empresa privada como en la Administración pública.

Por lo que vemos en algunos países europeos, no parece esta medida sólo un remedio implantado en algunas empresas debido a la crisis económica. Es decir, no se trata tanto de repartir ingresos y puestos de trabajo por esa crisis, sino que se puede entender también como una nueva fórmula que allana el camino a la conciliación.

Yo diría que en España seguimos hablando a menudo del presencialismo o presentismo que todavía se mantiene a pesar de la digitalización, la tecnología y las nuevas fórmulas que avanzan y permite una mayor flexibilidad en la organización del trabajo. Evidentemente las fórmulas modernas necesitan un tiempo de digestión por las organizaciones para que formen parte de la cultura y política organizativa. ¿Estamos preparados para el jobsharing cuando aún no hemos sido capaces de digerir medidas como el teletrabajo en muchas organizaciones?

Es evidente que la fórmula es moderna, para mentes abiertas, pues no adolece de riesgos a la hora de asumir responsabilidades, así como el aceptar fuertes recortes en los sueldos de estas personas. La comunicación, empatía y colaboración entre los que comparten trabajo tiene que ser total, una sintonía a prueba de muchas pruebas según el tipo de responsabilidad que se asuma.

Que el trabajo se va a repartir, que el trabajo va a cambiar por la robotización que va a disminuir los puestos de trabajo, aunque surjan otros nuevos, es una realidad muy cercana y este fenómeno del jobsharing es uno de los que vamos a tener que entender y situar de la forma más acertada en las organizaciones. La influencia de la Inteligencia Artificial también nos va a llevar a ello.

Es, sin duda, un reto para los dedicados a los Recursos Humanos porque es la suma de dos talentos y dos capacidades de trabajo frente a dos posibles egos. A favor de la empresa: que tiene dos cabezas para resolver un problema; el riesgo es que se sea más ineficaz para atender al cliente. A favor para los que comparten: más calidad de vida y flexibilidad. La desventaja, los menores ingresos. Importante para que sea una fórmula de éxito es que, como con todo, se produzca un win-win de todas las partes.

Parece que el puesto de trabajo ya no sea en propiedad…

 

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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