DIGITALES, PERO MÁS HUMANOS

industria 4.0

LD

Leo en un artículo la “hazaña” de un hacker que ha bloqueado en internet unas páginas web dedicadas a la pornografía infantil y me resulta curioso que esa figura del hacker que resulta siempre “el malo de la película” porque nos roba nuestra identidad, nuestro dinero, bloquea los secretos oficiales y nos deja siempre en situación de indefensión, en este caso haya resultado el “bueno de la película”.

No es que me gusten los hackers ni los que se mueven con intenciones oscuras en ese mundo que resulta oscuro, pero ocurre que este suceso me ha llevado a plantearme por qué últimamente oigo tantas voces desconfiadas, recelosas, e incluso agresivas contra la digitalización y, sobre todo, la digitalización en la industria y en el mundo laboral. Incluso Stephen Hawking alertaba recientemente en una columna en The Guardian, previa a un importante foro tecnológico mundial, que la inteligencia artificial está reduciendo drásticamente los trabajos de la clase media, fomentando la desigualdad y convulsionando el mundo político que gobierna nuestros países. La desaparición de los puestos de trabajo de las clases medias llega porque solo se mantienen los más creativos y directivos.

La cuestión es que decidamos si la efectividad y productividad que se gana en la producción industrial con las máquinas o la robótica no está desplazando de forma dramática a un sector de la población muy importante. Lo podemos ver en datos aportados en una predicción de Citibank y la Universidad de Oxford en 2016: el 47% de los trabajos en EEUU están en peligro por la automatización; el 35% en Reino Unido; en China un impactante 77% y en el entorno de la OCDE el porcentaje es de 57%. Por no hablar de que los robots ya están en el día a día de muchas fábricas y se pueden considerar la mano de obra moderna que está desplazando en cifras muy elevadas a las personas. Hawkings llega a decir que la inteligencia artificial evoluciona de forma más rápida que el hombre, condicionado por una evolución biológica más lenta.

La polémica de si la tecnología funciona con humanidad o no, está servida en todo el mundo porque, hoy en día, un pequeño grupo de personas, apoyados en plataformas de internet, y contratando a un grupo muy reducido de personas pueden obtener grandes beneficios, en detrimento de otros modelos productivos en los que más personas eran necesarias. Algo inevitable. No se puede parar el progreso ni esas plataformas que hacen ricos a algunos porque también sirven para hacer operaciones quirúrgicas a distancia en el Tercer Mundo. Por ejemplo. O para alfabetizar a poblaciones que no tienen acceso de otro modo al conocimiento. Desde otra perspectiva, la digitalización nos plantea otro dilema:  Por un lado, nos sustituyen los robots; por otro, surgen gobiernos hiperprotectores de los trabajadores nacionales cuando ya no existen las fronteras.

Creo que el debate no es lamentarse de los inconvenientes que nos trae la tecnología sino de organizar un cuerpo de leyes, comportamientos empresariales y de organizaciones que nos permitan resituar a las personas por delante de las máquinas.

Quizá necesitamos hackers buenos.

 

de la violencia digital.

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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