EL FUTURO YA NO ES LO QUE ERA ( y II)

Mencionaba en mi post anterior algunos acontecimientos que más que llevarnos al futuro, nos lo traen ya al día a día. Hablaba del hyperloop, ese tren que se probará en Málaga y que se parecerá más a un avión que a un tren tradicional y que acortará las distancias y potenciará la calidad de vida a un ritmo insospechado hasta hace poco. Hablaba de coches autónomos, de cómo va a cambiar la forma de trasladarnos y la vida en las ciudades. Y mencionaba algunos comentarios del CEO de Mercedes Benz que con clarividencia examinaba así el futuro de su sector.

En este sector de la automoción, en el día a día encontraremos nuevos usos y costumbres. Pronto podremos “delegar” en un piloto automático nuestro coche en un atasco o en un tramo con curvas que no nos resulte cómodo para poder dedicarnos a algo más útil o apetecible en ese momento.

Me gustaría resaltar también algunos factores que están recordándonos todos los días que el futuro ya está aquí y es que no podemos perder de vista a qué velocidad ocurre esto. Velocidad que trastorna todos los sectores y actividades porque, como se menciona en esa entrevista, los jóvenes licenciados en derecho se van a encontrar con que IBM Watson puede ofrecer asesoramiento jurídico en cuestión de pocos minutos y con un índice de precisión muy elevado. Es muy probable que en el futuro muy cercano haya muy pocos abogados y muchos más especialistas.

Por otra parte, los cambios entran de lleno en el sector sanitario y no solo por la presencia de la robótica en los quirófanos, sino por la Inteligencia Artificial en los diagnósticos de enfermedades. Se supone que los accidentes de tráfico podrán disminuir y eso no puede ser halagüeño para las compañías de seguros. Tampoco lo parece el panorama para las academias de enseñanzas de idiomas cuando ya vemos todo tipo de aplicaciones y programas para aprender un idioma rápidamente desde nuestro móvil por no hablar de esos sistemas que nos traducirán automáticamente a un interlocutor de cualquier idioma.

En el futuro ya todos damos por hecho que el dinero físico desaparecerá. La comunicación ya ha cambiado nuestros usos sociales radicalmente por el continuo uso de los teléfonos móviles. La electricidad y el agua deberían ser más baratas y la desalinización debería propagar el agua potable. Ya hay piezas de avión de repuesto elaboradas en impresoras 3D. Los teléfonos inteligentes van a cambiar radicalmente la calidad de vida en muchos países emergentes.

Todo será más limpio, más sostenible. No parece que haya alternativa a todo este cambio generalizado del que solo menciono algunos aspectos. Nos tendremos que acostumbrar ya al cambio constante en nuestro día a día para que no nos arrolle el futuro: ni siquiera cuando veamos algún dron arbitrando un partido.

 

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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