ESOS CHALADOS EN SUS LOCOS CACHARROS

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 Últimamente han aparecido en los medios de comunicación algunos voluntarios para el proyecto Mars One, el viaje a Marte sin retorno que prepara una fundación holandesa. Esta aventura radical no es cualquier cosa aunque a muchos les suena a demasiada fábula y se va ya planificando como un reality show cuya retransmisión podría ser una fuente de financiación. Sin embargo, la historia se ha escrito por iniciativas de  soñadores y visionarios lanzados a  experimentar sus sueños y la realidad es que el espacio es hoy un reto que algunos quieren explotar y en el que ocurren muchos acontecimientos novedosos en los últimos tiempos.

El lunes de esta semana explotaba en el aire dos minutos después de su lanzamiento un cohete no tripulado de la empresa Space X dirigido a la Estación Espacial Internacional. Un suceso lamentable que nos lleva, sin embargo, a saber que el espacio se ha privatizado, que ya no son las agencias nacionales como la Nasa las que envían sus naves sino que una empresa privada las comercializa y este sector aeroespacial es un negocio tan próspero como asombroso.

Uno de los visionarios detrás de este proyecto se llama Elon Munsk  el cual en noviembre de 2012 anunció, ante la Real Sociedad Aeronáutica en Londres, su intención de establecer la primera ciudad humana en Marte, un proyecto planificado para 2018 a base de naves con grupos pioneros a bordo de no más de 10 personas.

El espacio es ahora un mercado competitivo. Hasta el momento sólo siete turistas han experimentado la visita a nuestro planeta desde la atmósfera: Tres americanos, un canadiense, un sudafricano, un iraní y un húngaro, pero habrá muchos más porque la agencia espacial rusa ha decidido reiniciar su programa de turismo espacial. La razón estriba precisamente en que la empresa de Elon Munsk ha obtenido ese contrato de fabricación de naves espaciales de la Nasa para transporte a la estación internacional a la que optaba la organización rusa. A así que los amantes del espacio podrán acceder a sus naves como vehículos de turismo en el 2018.

Munsk estos días también está ocupado en las últimas las pruebas de un revolucionario transporte por tierra, el Hyperloop, que se probará en el 2016 en una vía de cinco millas en California. Imaginad una cápsula de transporte supersónico terrestre que alcanzará una velocidad máxima de 300 Km/h en este momento aunque el proyecto asegura que llegará a las 1.300 Km/h. Está basado en un sistema de aire comprimido para mover objetos a través de un tubo donde se hace previamente el vacío. Sería algo parecido a un “tren bala” que, incluso, podría autoabastecerse de energía si se instalaran paneles solares.

Algunos investigadores estiman que en España en un plazo de unos veinte años podría haber trenes “por levitación magnética”, los que utilizan las ondas magnéticas para suspenderse por encima de las vías.

No se me olvida que también viajamos por mar y que esa frontera también presenta unos retos que los investigadores están intentando superar con la supercavitación. Unos científicos del Instituto de Tecnología de Harbin, en China, han anunciado recientemente que han conseguido avanzar en esta técnica de “volar bajo el mar” que permitiría construir submarinos que viajarían a la velocidad del sonido. Transportes supersónicos a 5.800 km/hora. Si eso fuera un viaje de turismo el reclamo sería: “Viaje con nosotros de Shanghai a San Francisco en dos horas”.

Últimamente han aparecido en los medios de comunicación algunos voluntarios para el proyecto Mars One, el viaje a Marte sin retorno que prepara una fundación holandesa. Esta aventura radical no es cualquier cosa aunque a muchos les suena a demasiada fábula y se vaya planificando como un reality show cuya retransmisión podría ser una fuente de financiación. Sin embargo, la historia se ha escrito por iniciativas de  soñadores y visionarios lanzados a  experimentar sus sueños y la realidad es que el espacio es hoy un reto que algunos quieren explotar y en el que ocurren muchos acontecimientos novedosos en los últimos tiempos.

El lunes de esta semana explotaba en el aire dos minutos después de su lanzamiento un cohete no tripulado de la empresa Space X dirigido a la Estación Espacial Internacional. Un suceso lamentable que nos lleva, sin embargo, a saber que el espacio se ha privatizado, que ya no son las agencias nacionales como la Nasa las que envían sus naves sino que una empresa privada las comercializa y este sector aeroespacial es un negocio tan próspero como asombroso.

Uno de los visionarios detrás de este proyecto se llama Elon Munsk  el cual en noviembre de 2012 anunció, ante la Real Sociedad Aeronáutica en Londres, su intención de establecer la primera ciudad humana en Marte, un proyecto planificado para 2018 a base de naves con grupos pioneros a bordo de no más de 10 personas.

El espacio es ahora un mercado competitivo. Hasta el momento sólo siete turistas han experimentado la visita a nuestro planeta desde la atmósfera: Tres americanos, un canadiense, un sudafricano, un iraní y un húngaro, pero habrá muchos más porque la agencia espacial rusa ha decidido reiniciar su programa de turismo espacial. La razón estriba precisamente en que la empresa de Elon Munsk ha obtenido ese contrato de fabricación de naves espaciales de la Nasa para transporte a la estación internacional a la que optaba la organización rusa. Así que los amantes del espacio podrán acceder a sus naves como vehículos de turismo en el 2018.

Munsk estos días también está ocupado en las últimas las pruebas de un revolucionario transporte por tierra, el Hyperloop, que se probará en el 2016 en una vía de cinco millas en California. Imaginad una cápsula de transporte supersónico terrestre que alcanzará una velocidad máxima de 300 Km/h en este momento aunque el proyecto asegura que llegará a las 1.300 Km/h. Está basado en un sistema de aire comprimido para mover objetos a través de un tubo donde se hace previamente el vacío. Sería algo parecido a un “tren bala” que, incluso, podría autoabastecerse de energía si se instalaran paneles solares.

 

No se me olvida que también viajamos por mar y que esa frontera también presenta unos retos que los investigadores están intentando superar con la supercavitación. Unos científicos del Instituto de Tecnología de Harbin, en China, han anunciado recientemente que han conseguido avanzar en esta técnica de “volar bajo el mar” que permitiría construir submarinos que viajarían a la velocidad del sonido. Transportes supersónicos a 5.800 km/hora. Si eso fuera un viaje de turismo el reclamo sería: “Viaje con nosotros de Shanghai a San Francisco en dos horas”.

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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