¿HAY UNA ÉTICA DIGITAL?

Una de las cuestiones que más preocupan socialmente es si las nuevas tecnologías, y más concretamente la robótica, pueden competir con las personas privándolas de puestos de trabajo. Es una cuestión, a menudo desmentida, pero que parece un nubarrón en el horizonte para muchos colectivos. Y en el trasfondo de esa cuestión, subyace una cuestión ética siempre.

Cuestión que nos lleva a ampliar el ámbito de esta materia y también la pregunta de si la nueva realidad digital y tecnológica no plantea, en realidad, nuevos códigos éticos que deberían regular las nuevas realidades que hasta ahora nunca hemos tenido que afrontar. Se trata de una nueva dimensión social, legal, empresarial, pública o privada que trae la tecnología.

La ética será fundamental para abordar los nuevos escenarios de manera global, será una base imprescindible. Tendremos que mantener la confianza de los consumidores y los clientes. Con la tecnología actual, las empresas entran en la vida de las personas y prácticamente en su intimidad de una manera que puede ser agresiva, o bien respetuosa; las empresas tienen nuestros datos al alcance de la mano y un tratamiento respetuoso, deontológico, se va a tener que imponer para que las ventajas que nos da la tecnología no se escape por otro lado. El cliente es cada vez más exigente, se siente cada vez más poderoso y lo hemos dicho muchas veces. Pero también es cierto que el Big Data, los tratamientos de datos, le pueden situar en una posición muy vulnerable

La protección a la intimidad y a los datos personales se ha convertido en algo prioritario en cuanto a derechos personales y como consumidores. Ha pasado a primer plano y parece abrirse paso la necesidad de un marco que regule muchas nuevas situaciones y nuevas relaciones entre ciudadanos, consumidores, empresas y organizaciones. Las empresas transmitirán confianza y ganarán clientes si consiguen transmitir ese comportamiento ético en todos sus procesos y, por supuesto, en ese tratamiento de datos.

Por otra parte, será un marco en el que tendrán que registrarse tanto los papeles de las administraciones públicas como de la iniciativa privada porque la tecnología no va a permitir compartimentos estancos. La tecnología que da acceso a los consumidores a mucha información y por lo tanto a mucho poder y elecciones, obliga, de forma indirecta, a todos a ser más transparentes.

¿Ética digital, ética tecnológica, ética de la transformación, ética de los datos, ética de la automatización? Hay una ética general que, lógicamente, seguirá presente pero también habrá que añadir esa otra que menciono. Puede tener muchos nombres que en realidad hacen referencia al marco ético o moral que se va a definir por las nuevas realidades tecnológicas y sobre todo por las nuevas relaciones que éstas provocan.

La gestión del cambio, la responsabilidad social de la empresa, la dimensión social de todo este cambio también debe recogerse en nuevos planteamientos que tendrán que abrirse paso o regularse de alguna manera.

 

 

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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