LA DEMOGRAFÍA A LA PALESTRA

 

 

Nuestro crecimiento es negativo. No me refiero a la empresa, ni a la economía; nuestro crecimiento es negativo en número de población lo que, como es evidente, es un serio problema. Lo leíamos hace unos días en los medios de comunicación en términos que pueden parecer alarmistas y me pregunto si, en realidad, parece un reto del que se habla mucho, de esos que, de vez en cuando, salen a relucir, pero del que se concreta poco desde las instituciones una vez que se diluyen los titulares. En las últimas semanas se roza algo más por la actualidad preocupante del sistema de pensiones.

De modo que es probable que las instituciones responsables tengan que abordar el problema introduciendo otras variables o innovar en los esquemas manejados hasta ahora. Quizás haya que cambiar las fórmulas de medición demográficas que se han contabilizado tradicionalmente. Porque si de algo hablamos en este blog a menudo es de la rapidez del entorno y de los cambios constantes en los que vivimos y gestionamos. Y eso influye también en cómo medimos la naturaleza de estos problemas. Me refiero a que la calidad de vida hoy no es la misma de hace cincuenta años; también me refiero a que las condiciones del mercado laboral y el papel de la mujer no es el mismo y las carreras profesionales retrasan o incluso anulan la decisión de tener hijos por parte de las mujeres. Las condiciones de vida permitirían retrasar, en opinión de muchos colectivos, la edad de jubilación porque la calidad de vida a los 65 años lo admitiría y eso incrementaría las contribuciones al sistema. Vivimos más y en buenas condiciones y, sin embargo, por detrás nuestro no llega el relevo porque, de hecho, en España el año pasado se registró un crecimiento vegetativo negativo. En nuestro país, en 2017 se registraron más fallecimientos que nacimientos lo que nos sitúa en el mismo nivel que hace cuarenta años; lo que nos sitúa, según la OCDE en una pirámide poblacional que solo aventaja Japón. ¿A qué parece una señal de alarma a tener en cuenta?

Lo es para nuestro futuro como sociedad; lo es porque nos obligará a replantearnos la organización en nuestras empresas; lo es para las nuevas generaciones y sus responsabilidades y para todos que quieran planificar su retiro. Pero dar con una solución es difícil; nos metemos de lleno en políticas de ayudas a la natalidad que, por cierto, ya están aplicando en algunos países europeos; en reformas de sistemas de pensiones que sean mixtos o no; nuevos paradigmas en el mercado de trabajo. Nos ocupa mucho tiempo la transformación y la velocidad de los cambios que nos trae la tecnología y, a menudo, se nos desdibuja que este es un problema de partida importante.

También se puede abordar con humor como en algunas películas de becarios sesentones o destacar un dato muy positivo y señal de que algo hacemos muy bien: Se mantiene la esperanza de vida en 83,1 años, una de las más altas a nivel mundial.

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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