LA DOBLE AGENDA

Decía en el post anterior que volvemos al curso este mes de septiembre y para todos, o casi todos, de nuevo regresamos a la asignatura de conciliar. Es el momento de la doble agenda. No se trata solo de una cuestión doméstica para salir del paso a la hora de organizar el día a día. La conciliación, como hemos comentado otras veces, debe estar en la base de cualquier política de Recursos Humanos y en la de cualquier iniciativa que promueva la diversidad en las empresas.

En realidad, abordar la conciliación, nos lleva a defender de nuevo el talento sin género del que hemos hablado a menudo y también una correcta gestión del talento. Esta vuelta al curso puede ser un buen momento para plantearnos cómo organizar el tiempo y el trabajo y el de exigir y pedir igualdad en esa gestión del talento y en el desarrollo de la carrera profesional

No se trata de promocionar exclusivamente un liderazgo femenino, sino sin género, para llegar a la diversidad en los puestos de dirección. También es cierto que las mujeres tenemos, a menudo, que cambiar de mentalidad para apostar claramente por nuestro desarrollo profesional. Entre la vida familiar y profesional es difícil conseguir el equilibrio, pero sí se puede aspirar a la conciliación y vivimos un momento muy conveniente para ello en el sentido de que la época de la digitalización y la tecnología nos ayuda a poder combinar esta doble agenda que tenemos que organizar. Las nuevas tecnologías nos permiten, por ejemplo, reducir viajes y sustituirlos por videoconferencias o solucionar varios asuntos a través del móvil con un cierto don de ubicuidad.

Debemos tener presentes datos como el que maneja google con respecto a que en 2020 toda la población mundial podría estar conectada a internet, un escenario, éste que provoca la tecnología, que conlleva también nuevos perfiles como el denominado knowmad (unión del término know y nomad), los nómadas del conocimiento que concilian vida personal y profesional y rompen con muchas reglas tradicionales en las relaciones laborales presenciales.

Las empresas y los directivos que las lideramos tenemos la obligación competitiva de la diversidad y en ese sentido tenemos que ocuparnos de que todos puedan llegar a una conciliación que permita esa diversidad a través de planes de desarrollo profesional de todos nuestros colaboradores. Que haya medidas de conciliación dentro de una empresa resulta imprescindible y deberían extenderse, fundamentalmente, por facilitar la flexibilidad laboral. En ese sentido, debería estar ya fuera de duda que no se debe premiar el presentismo, sino los resultados, que debemos crear entornos de trabajo flexible en el lugar de trabajo y en el horario para conciliar y que una recomendación fundamental es el establecimiento de objetivos individuales y de empresa muy claros que permitan cuantificar el rendimiento.

Es cierto que la doble agenda de vida personal y profesional es más abultada en el caso de la mujer que tiene una relación biológica con sus hijos por eso hay que ir a una “conciliación real”.  Yo aspiro a cumplir con todas mis obligaciones en casa y en el trabajo y hacerlo de una forma en la que mi familia se sienta atendida y no penalizada por mi esfuerzo y dedicación al trabajo.  Como decía al principio, es el tiempo de la doble agenda para llegar a todo.

 

 

 

 

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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