LOS CAMBIOS VIENEN DE EUROPA

Concretamente, los cambios llegan de Islandia y en cierta medida de Alemania. Me refiero a cambios en los proyectos, que muchas profesionales y asociaciones estamos impulsando desde hace tiempo, sobre la igualdad para superar la brecha salarial. Por si conviene insistir, estamos por el talento sin género y también, por la igualdad salarial. La desigualdad es una realidad, no una opinión. Los datos nos lo indican constantemente y hoy la noticia positiva, al respecto, llega de Islandia que ya es el primer país del mundo en terminar por ley con la brecha salarial en las empresas desde que comenzó este año.

Los islandeses cuentan contarán con una ley que obliga a las empresas a que demuestren que sus empleados cobran el mismo sueldo por el mismo trabajo al margen de factores como el género, la religión, la etnia, el sexo o la nacionalidad.

Es una noticia de comienzos de año porque es con este año 2018 cuando entra en vigor, aunque se aprobara en el pasado mes de abril. Y no está exenta de polémicas porque la obligatoriedad para las empresas a la hora de determinar las remuneraciones es cuestionada en algunos círculos económicos y profesionales. También el hecho de que estas empresas se enfrenten a importantes sanciones económicas si no cumplen esta ley.

Podríamos decir que, en cierto modo, es una iniciativa revolucionaria que llega de una sociedad distinta en la que se dan distintas realidades a la nuestra como que la baja maternal es de seis meses para la madre y también el padre. Leo que allí durante décadas las mujeres abandonaban sus puestos de trabajo durante dos horas un día al año para llamar la atención sobre esta reivindicación porque las mujeres cobraban entre un 14 y un 20% menos que un hombre. Hoy su petición se ha plasmado en un Certificado de igualdad salarial que remedia los datos que reflejaban. En cualquier caso, es lógico pensar en diferencias salariales siempre que se refieran al rendimiento, a las capacidades profesionales y a la formación y yo creo que éste es el punto que permite abordarlo de manera que no se confunda con el “café para todos”.

Alemania ha cogido el testigo en esta corriente en muy pocos días y se suma a iniciativas como una por la que las empresas con más de 500 empleados tendrán que controlar los pagos igualitarios entre hombres y mujeres a través de informes periódicos. En este caso, la medida se ha llamado Ley de transparencia salarial y surge de la realidad del país según la cual las trabajadoras ganan 21.6% menos que sus compañeros porque no ocupan cargos directivos o no son contratadas a tiempo completo.

Por término medio, según la Comisión Europea, las mujeres de los países de la Unión Europea ganan un 16% menos por hora que los hombres y hay bastantes diferencias entre países; los hay con un porcentaje de 10% como Eslovenia, Malta, Polonia, Italia, Luxemburgo y Rumanía y otros que alcanzan o superan ampliamente el 20% como Hungría, Eslovaquia, la República Checa, Alemania, Austria y Estonia.

No se puede obviar que detrás de esas dos iniciativas de vanguardia está el trabajo de muchas organizaciones e instituciones en los últimos años y que van abriendo paso para las nuevas generaciones que tendrán que incorporarse al mercado laboral.

 

 

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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