MENTORES A LOS VEINTE

 

 

Quería hoy recuperar en este blog el tema de la diversidad que hemos comentado en otras ocasiones. La diversidad referida a su más amplio aspecto. Es decir, no hablamos de hombres y mujeres sino de la diversidad en equipos por edad, experiencia, religión, raza, nacionalidad…

Y hay uno de esos factores en concreto que nos puede llevar más lejos cuando nos planteamos cómo gestionar equipos humanos con éxito. Me refiero al trabajo conjunto de profesionales de diferentes edades y, concretamente, a los programas de mentoring que, como todo en las empresas, está experimentando muchos cambios.

Hace algunas décadas la empresa Nokia puso en marcha unos programas de mentoring inverso. Es decir, programas que ahora convertirían a los millennials en mentores de los veteranos de las compañías. Una evolución revolucionaria para lo que se supone que es el mentoring, esa práctica por la que se ofrecen consejos, información o guías por parte de las personas con experiencia y trayectoria profesional dilatada hacia los que comienzan su vida profesional.

La revolución digital nos trae también este curioso cambio en una actividad tradicional que pasa a ser una actividad de colaboración e intercambio. Los más jóvenes, los nativos digitales, pasan a ser asesores o mentores en cuanto a lo que se refiere a las herramientas tecnológicas. No solo se trata de “jugar” con aparatos móviles. Los más jóvenes tienen otra forma de comportarse que incide también en los negocios y les llama la atención que sus superiores o personas más adultas no recurran a la red para cualquier actividad o iniciativa como lo hacen ellos. Consultas a consumidores, consultas a cool hunters (cazadores de tendencias), intercambios de opinión en páginas especializadas sobre productos o servicios son su medio de comportamiento más habitual mientras que otras generaciones no tienen todo eso en cuenta y recurren a herramientas más tradicionales cuando emprenden proyectos. Es el mundo del click y de la rapidez, de la inmediatez, que domina muchos negocios en la actualidad con la visión a medio plazo y la visión general del negocio.

Proliferan también las redes sin ánimo de lucro en las que se intercambian asesoramientos y los que tienen experiencias más dilatadas pueden dar forma a negocios intuitivos, pero insuficientemente construidos. Hay redes de mentores especializados en asesorar a empresas en crisis y para ello es imprescindible mucha experiencia.

No parece que el mentoring generacional, inverso o recíproco sea fácil desde el primer momento. Aceptar en las dos partes que queda mucho por aprender y tener la humildad de enseñar lo que se sabe de forma acertada no parece fácil en todo momento. Sí debe ser muy enriquecedor para las dos partes cuando se consiguen resultados.

Entre las numerosas definiciones de mentoring que se pueden encontrar, la de Gordon F. Shea recoge bastantes aspectos del mismo: “El Mentoring consiste en desarrollar, cuidar, compartir y ayudar en una relación en la que una persona invierte tiempo, know-how y esfuerzo en potenciar el desarrollo de otra persona, en el ámbito de los conocimientos y las habilidades, y dar respuestas a necesidades críticas de la vida de esa persona en direcciones que preparan al individuo para una productividad mayor o un éxito en el futuro”. Solo faltaría añadir que es de ida y vuelta.

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.