PEQUEÑAS Y RESPONSABLES

 

Sin perder de vista a las pymes. Algo así sería el tema que quiero compartir hoy; más bien una reflexión sobre lo que he hablado en muchas ocasiones de la necesidad de actualizar y cuidar la Responsabilidad social corporativa que debe ajustarse a los nuevos parámetros, pero en relación con las pymes.

Sería la ocasión de mencionar que no se trata de esa responsabilidad social corporativa con mayúsculas que se traduce en grandes proyectos de nuestras grandes empresas; también las pequeñas y medianas deben tenerla en cuenta y, a propósito de ello, me gustaría mencionar el trabajo Guía de Buen Gobierno para pequeñas y medianas empresas del Consejo General de Economistas y Cepyme.

Veo que se han desarrollado doce principios básicos y veintiséis recomendaciones y que se habla de la necesidad de la autoevaluación lo que me lleva a considerar que resulta necesaria la apuesta por la Excelencia que surge después de una autoevaluación. La Excelencia que nos va a llevar a ser competitivos de manera sostenible y el buen gobierno es una ventaja competitiva para sobrevivir y continuar adelante en nuestras organizaciones.

El tema cobra especial importancia en nuestro país porque, atendiendo a los datos a enero del año 2016 de que en España hay 3.232.706 empresas, de las cuales el 99,88% son pymes de menos de 50 empleados, y a que el 95% del total de las empresas son micropymes (casi el 3% más que en la Unión Europea), queda claro que todas las iniciativas para fomentar esos códigos de buen gobierno en ese sector deben ser más que bienvenidas.

A pesar de ser pequeñas, sus líderes se han reconvertido para competir en un mercado global y, en ese nuevo escenario en el que se desenvuelven, la RSC les aporta precisamente valor y competitividad; se enfrentan a una nueva competencia a la que se hace frente mejor guiándose por los principios del buen gobierno. De hecho, hay países que apuestan por no trabajar o comerciar con empresas que no presenten informes o memorias con proyectos de responsabilidad social, con códigos de buen gobierno implementados. Ese es el nuevo mercado para todos.

Aunque a menudo se plantean las dificultades de invertir en RSC por parte de las empresas pequeñas, también es cierto que es algo muy valorado por sus empleados porque un 82% de ellos valoran positivamente la ética y la RSC en sus organizaciones. Lo señala así un informe de la Universidad Pontificia de Comillas. Por su tamaño precisamente son empresas muy cercanas y muy presentes en la vida cotidiana a menudo; su responsabilidad y su acción social tienen un impacto rápido y cercano.

Por otra parte, parece lógico pensar que una estructura pequeña permite ser más ágil y flexible lo que puede suponer muchas ventajas cuando se trata, por ejemplo, de favorecer la conciliación de los empleados. Trabajar con flexibilidad no debe perjudicar los resultados, más bien al contrario, y las organizaciones con pocos empleados lo tienen más fácil en ese sentido.

Porque en las prioridades de la gestión hoy en día tendrán que referirse a la diversidad, la conciliación, la digitalización, a la transparencia, factores todos relacionados con esa excelencia y competitividad y, finalmente, con el Buen Gobierno.

CEO en Siemens PPAL, España (empresa independiente dedicada a Soluciones Logísticas para Postal, Paquetería y Aeropuertos); Presidenta de EJE&CON “Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras” y Miembro del Consejo de Administración de la organización internacional EFQM (Fundación ubicada en Bruselas con la finalidad de impulsar la Excelencia y Competitividad de las organizaciones y compañías europeas). Comencé mi carrera profesional en el año 97 en el Área de Calidad de Airtel.

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